abril 05, 2010

Se terminaron las vacaciones

Entonces hay que regresar al DF, a la gran ciudad. A la ciudad más misteriosa, la más sensual, la más peligrosa; la mejor amante. Hay que entrar de nuevo al metro, la cadena que nos transporta de sueño en sueño, para volver a ver caras con muecas diversas, en las que se refleja el paso del tiempo, en las que algunas veces reconocemos cómplices, otras enemigos. 

Mientras llego a mi destino mis ojos empiezan a fijarse en los detalles. Hay gente que parece estar bien, contenta. Otros son indiferentes, la gran mayoría; han aprendido a no mostrar sus sentimientos, a ser una especie de autómatas; ellos son los que sobreviven de mejor manera aquí. De pronto veo a un hombre, de semblante completamente triste. A través de sus enormes ojos negros, negros como la noche más oscura, podía observarse el gigantesco agujero que aquejaba a su espíritu. Su cara estaba inmóvil, ocasionalmente su ceja izquierda se levantaba repetidas veces, a gran velocidad; era una especie de reflejo que se desencadenaba cuando respiraba más profundamente. El hombre estaba cansado de llorar, parecía estar a punto de desfallecer. Tocaba, con movimientos lentos y armoniosos, su descuidada barba, de tal vez dos semanas. El metro se detuvo en Viveros, el hombre se paró, me dirigió una sonrisa torcida y se fue.


marzo 25, 2010

El sueño


Todo ocurre en la playa. La arena es blanquísima, como polvo de Luna, con cráteres de conchas y caparazones. El Océano, enloquecido sobremanera por su amante nocturna, se contrae y retuerce convulsivamente, se parte el cráneo contra las enormes piedras negras de la orilla, se queja estruendosamente para volverse, retomar fuerzas y arrojarse de nuevo. La Luna, de semblante que mostraría, de no ser por el excelente Sol maquillista, el ligero trazo de preocupación que se dibuja en su alma al ver el constante suicidio de su amante inmortal, disfruta saberse poderosa, brilla en todo su esplendor y pareciera querer apoderarse del trono para siempre.

¡Oh, Luna! A tu nombre, cubiertos por tu manto y bajo tu influjo hemos realizado las más hermosas hazañas. Hemos aullado las penas hasta desfallecer, mojando con nuestras lágrimas tu reflejo, alimentándolo; hemos provocado a la Mantis, intentando inundarla de placer para poder escapar de su beso mortal; hemos robado un poco de la Planta Divina, fertilizada con sangre de culpables e inocentes, buscando estar contigo, en tí; hemos incitado a encenderse a la brasa, con el mismo furor con el que Hendrix hacía crecer el fuego que consumía a su amante, aquélla que gemía con ritmo celestial al estar en contacto con la siniestra mano de su amo.

A tí, Luna, te debemos todo. La forma en la que tocas a Sofía, cómo endureces su pezón, cómo erizas su piel. La hermosa melodía que le haces cantar, enloquecida, húmeda. Sofía nos alimenta con su placer, llueve maná.

Gracias Luna, hermosa como ninguna, amante excelsa, verduga inhumana. Te veneramos, nosotros tus hijos.

marzo 23, 2010

Novedades

El Blog ha cambiado de colores, fuentes, tamaños; ha cambiado de apariencia. Hay nuevos links, hasta nueva información de perfil. ¿Cuál es la razón? No lo sé, de momento sentí las ganas de hacerlo, de modificarlo. También quiero decir que de ahora en adelante escribiré con mayor frecuencia, por lo menos un par de veces a la semana (excepto, tal vez, en semana santa, jojo).

Me he propuesto dar un poco de difusión a este lugar (escribir la dirección en el subnick del messenger me parece suficiente). Agradeceré dejen algún comentario.



Y recuerden, el viernes en el Alicia.


marzo 07, 2010

Domingo en la mañana

Sentado, a la orilla de la cama, con la lap en las piernas, escribiendo.

Esperando. La puerta sigue cerrada.



Ya se abrió. Me voy.

marzo 02, 2010

Feliz, de pronto

Puedo decir, en este momento, que estoy feliz y que, además, lo estoy sin razón. Sucedió rápido, en un parpadeo me di cuenta de mi felicidad. Es bastante extraño.

Ya para la próxima semana escribiré algo un poco interesante, lo prometo.

enero 19, 2010

Me da miedo

Tengo miedo.
Ya pasé algunos días por acá, muy contento, contento como hacía mucho tiempo no estaba. Aún estaré aquí un par de días, después me iré y tardaré mucho en regresar.
Hay que regresar al mundo, y lo que es peor, a mi mundo. Tengo miedo, verdadero miedo. Tengo esa sensación que siempre he odiado, la de no querer regresar a lo cotidiano, la de querer vivir así por siempre: sin tener obligaciones, compartiendo con doña Querida, estando contento.
Me siento mal, pero sé que me sentiré peor mañana y no hay nada que pueda hacer. Vale madres.

diciembre 18, 2009

Sin título, por tercera vez, creo

Una vez más me faltaron huevos.

Ahora estoy bebiendo.

El león ruge, raspa mi garganta y me hace querer vomitar. Pero, antes de eso, me lleva en su lomo hacia algún lugar al que nunca llegamos. Platico con él, le cuento mis penas, me responde provocando mareos. Le cuento, con vergüenza, que mi lengua se paralizó hace unas horas, que de mi boca no pudo salir palabra alguna. Comparto mi miedo con él, mi miedo a lo desconocido, a lo potencialmente agradable, mi miedo a desarrollar sentimientos hacia alguien, mi miedo al rechazo.

No sabe hablar, me he cansado de enseñarle, pero no aprende. Me engaña, se hace pasar por animal domesticado cuando no lo es. No me engaña, pues estoy consciente de su salvajismo. Más bien ambos jugamos al engaño, él mintiéndome y yo creyendo, yo bebiéndomelo y él dejándose beber.

"ka-booom-boom!!!!", grita Billy Corgan, en medio de guitarras distorsionadas, distorsionadas como la realidad que alcanzo montado en el león. El grito incita a pararse y moler a codazos a mis miedos, haciendo slam. No lo hago, prefiero seguir montado en el León, recordando lo que nunca pasó, recordando el beso que nunca le dí, recordando las palabras que no dije, recordando el goce que nunca sentí después de haberle dicho lo que siento, después de haberle dicho que la quiero, que no quiero que se vaya.

Una vez más me faltaron huevos.

Para Yas (¿Jazz?).

octubre 27, 2009

Real de Catorce

Desde "Pago mi renta con un poco de Blues", "Mujer sucia", "Mujer liviana", "El lobo", hasta "Dramas para piano y violín", "El suicidio del cisne" y "Patios de Cristal", Real de Catorce nos ha dado grandes canciones. Si alguien se detiene a leer este blog le recomiendo ampliamente escuchar a esta gran banda.

Ya se me ocurrirá algo más para escribir.
Lola, no olvido nuestras letras compartidas, ya pronto escribiré mi parte, lo prometo.

¡Qué buenos juegos había para el SNes! Mis favoritos (no están ordenados de más favorito a menos favorito, nomás están en el orden en el que me acuerdo de ellos):
- The Illusion of Gaia
- Zelda III. A link to the past.
- Super Mario RPG
- Super Mario World
- Mortal Kombat III
- Tales of Phantasia (el Tales of Shymphonia, para Game cube, también está muy muy chido)
- Street Fighter Alpha 2
- Super Metroid (lo he terminado con el 100%, con el 28% (cuesta un huevo y la mitad del otro) y en menos de tres horas)

Mi SNes cada vez sirve menos, ya está muriendo y las memorias de mis cartuchos están amnésicas, pero aún así el Super Nintendo ha sido la mejor consola de todos los tiempos. Los de Sony deberían echarle un ojo a los controles del SNes, para que dejen de hacer esos controles todos feos que me sacan ampollas.

"Y vienes al hotel a darme una transfusión de alcohol y carne./Y vienes, te vienes y vas."

octubre 19, 2009

Otra vez, sin título

Cuando entré a la facultad, en primer semestre, me hice amigo de Luis, un tipo sumamente inteligente y extraño. Algún día lo escuché participar en alguna clase y me llamó la atención. Nos hablamos, nos estimamos y nos reímos juntos muchas veces. Él dejó de ir a clases a medio semestre, pensé que nunca más lo volvería a ver. Cuando entré a segundo lo volví a encontrar, asistía a sus clases como si nunca hubiera dejado de hacerlo. Después de dos o tres semanas volvió a irse, esta vez para siempre.

Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que hablé con él (o él conmigo), ya nunca supe si podríamos sobrevivir a una amenaza zombie, ni si alguna vez podría complir su ideal de dejar de comer, al estilo Novela-de-Auster. No sé muchas cosas, ni siquiera si sigue vivo.

Todos los ejércitos buscan reclutar gente en sus filas. Mi ejército de una sola persona lo había reclutado para que pudiéramos pelear juntos, sin saber contra qué. Mi ejército, como cualquier otro, es injusto, cree que su batalla es la única que es justa, que no daña a nadie, cree que necesariamente debe pelear. Mi ejército es igual de pendejo que cualquier otro, se excusa en posturas desgastadas que claman paz para cometer los actos más atroces. Mi ejército gusta de juzgar a los demás, reprobando sus posturas, sabiendo que él mismo las tiene.

Luis ni siquiera murió en batalla, se retiró, abandonando a los demás (a mí). Otra vez estoy solo, peleando por la causa injusta, contra el mundo, cansado de sostener un ideal que no lo es.

Desde la secundaria, después de leer 1984, sabía que no quería vivir como ellos, no-pensando. Me empeñé en resistir, citando a Orwell y a su novela como se cita a Dios y la Biblia. Ahora me doy cuenta de la insensatez de mi resistencia, ahora que ya no recuerdo la novela, ahora que sólo repito algunos fragmentos muertos. La lucha ha perdido sentido, el culpable soy yo.

¡Qué difícil es, después de llenar de minas al mundo, caminar en él, intentando esquivarlas! Las minas ni siquiera fueron puestas con buenas razones, no. Las puse al calor del prejuicio, con la mente completamente cerrada, poniendo a todo el mundo en categorías para después despreciarlas todas, sin darme cuenta de que, irremediablemente, yo estoy inmerso en muchas de ellas. Me doy cuenta, ahora, de que mi consigna ha sido odiar a todo el mundo por no ser como yo, pero ¿cómo soy yo? como todo el mundo. Me odio por odiar a todos, por sentirme superior sin ninguna razón, me odio por odiarme.

septiembre 20, 2009

Eras tú o era el sol...

... o ese rayo que emanó de ti.

El viernes pasado, en el metro balderas, un fanático religioso estaba rayando una pared. Un policía se acercó hasta él y le dijo que dejara de hacerlo, el fanático sacó una pistola calibre 38 y lo mató. Después un albañil, padre de cinco hijos, se abalanzó sobre el tipo con la pistola e intentó quitársela. También murió a manos del fanático religioso.

¿De dónde viene la fuerza que hace que una persona, con una pistola que sólo puede cargar 6 balas, pueda mantener a raya a mil personas dentro de un metro? De la pistola seguramente no, pues es imposible que 6 balas puedan siquiera herir a todas esas personas. El poder del tipo aquél viene de la indiferencia, esa que todos mostramos hacia los demás.

En fin, a hacer tarea y dejar de pensar en las cosas que acontecen en este mundo.