Después de darse cuenta de la contingencia del ser humano, de que todo, o está encerrado en signos de interrogación o, aún peor, en comillas; después de no encontrar, después de sentirse solo, de haber contemplado la belleza y saberla perdida; después de haber entendido lo insignificante que se es, después de la muerte de Dios; después de haber tenido los pulmones destrozados, el hígado sangrando, el cerebro disminuido; después del andar errante, de haber intentado dominarlo todo sin haberlo conseguido; después de haberse sentido moralmente culpable sin saber porqué, de tener una buena (o muchas) razón(es) para sentirse moralmente culpable y no haberlo hecho. Después de todo eso, ¿qué se hace? Supongo que nada, lo mismo de siempre: comer, dormir, cagar, coger, ir a la escuela, leer, escribir, tomar, fumar, andar, sólo que ahora con ese hueco implacable, con esa desazón, con un dedo metido en el culo, eternamente sodomizado por el disgusto.
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mayo 25, 2009
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